Oración de postcomunión

38-boysDespués de ese momento de intimidad con Jesús; después de haberle recibido en la Eucaristía y hablado con el corazón sincero, pidiendo todo aquello que tú necesitas para ser bueno, y también después de haber pedido por las necesidades de todo el mundo, nos ponemos de pie cuando el sacerdote dice “Oremos”.

En ese momento el sacerdote dice la oración de después de la comunión (oración de postcomunión). En esta oración le damos gracias a Dios porque nos ha permitido comulgar el Cuerpo de Cristo, el Pan de los Ángeles, ese alimento que necesitamos tanto para ser fuertes contra las tentaciones, contra el desánimo en nuestra vida cristiana. Cristo Eucaristía es nuestra fortaleza contra el mal y el pecado.

En esta oración pedimos a Dios Padre, junto con toda la Iglesia, el poder participar un día en el Banquete Eterno.

¿Sabías que muchas veces en el Antiguo y en el Nuevo Testamento se compara el Cielo, el Reino de Dios con un Banquete?

Sí, sí, con un banquete en el que hay toda clase de comidas, las que más te apetecen. No quiere decir que el Cielo sea un Banquete: es una comparación que Dios pone en la Biblia, para hacernos comprender que el Cielo es muy agradable, es lo mejor que podamos imaginar, en el que nuestros deseos del bien, de la belleza, de la verdad, estarán completos. Y allí podremos gozar para siempre de la gloria de Dios Padre, de Jesucristo, del Espíritu Santo, y estar en compañía de los santos, especialmente de la Virgen María, Nuestra Madre, y de todos los santos.

38-mesaEn este momento de la oración de postcomunión puedes pedirles a ellos su intercesión, es decir, que te ayuden, y que pidan a Dios por ti, para que ya que has podido recibir a Cristo Eucaristía, puedas un día gozar del banquete del Reino, en el Cielo.

¡Ah! y no olvides de pedir también su ayuda e intercesión a tu Ángel de la Guarda, con el que estarás en el Cielo, si eres fiel a Dios, cumpliendo sus mandamientos, sobre todo amándole a Él sobre todas las cosas, y al prójimo como Jesús nos ha amado a nosotros.

 ¡Qué alegría poder ir al Cielo y gozar de la amistad de Dios y poder ver a Dios! Pídeselo al Padre, por mediación de Jesucristo, uniéndote a la oración de postcomunión que hace el sacerdote.