La ciudad de hielo

Hola chicos, esta vez -ya que estamos en invierno-, os voy a enseñar una ciudad muy curiosa y que me ha hecho pensar. Más adelante os diré por qué.

Harbin está al norte de China, donde la temperatura en invierno puede llegar fácilmente a -25º C... ¡qué frío!

No es una ciudad normal. ¡Es una ciudad de hielo! Durante el invierno se reúnen un gran número de artistas para realizar sus obras y presentarlas en un gran festival al que acude mucha gente. Las calles de esta ciudad no están pavimentadas con asfalto, sino con nieve, y sus edificios no han sido levantados con ladrillos o con hormigón, sino con témpanos de hielo.

Pero... Igual que ya, habrás pensado: todos estos edificios se derretirán  cuando llegue la primavera, a principios de marzo.

Para tallar los bloques de hielo se utilizan motosierras, cinceles, picos de hielo y varios otros tipos de sierras. Lo adornan todo con luces multicolores.

En 2007 se registró en el libro Guinness la escultura de nieve más grande del mundo, de un tamaño de 250 metros de longitud y de un volumen de 13.000 metros cúbicos de nieve.

¡TODO HIELO!

¿Cómo es tu corazón?

Esta ciudad me ha hecho pensar cómo nuestro corazón puede ser tan frío como el hielo: contestón, envidioso, rabioso, desobediente, violento, orgulloso... Pero de la misma manera que el hielo se derrite al contacto con el calor del sol en primavera, nuestro corazón frío se puede derretir al contacto con el calor del amor de Dios. Por eso tenemos que dejar al Señor que haga de nuestro corazón un lugar cálido donde Él pueda estar y todos los demás encuentren cariño. Un corazón cálido es todo lo contrario: paciente, cariñoso, obediente, tranquilo... ¿cómo es tu corazón?


Vaso de hielo

Nosotros no podremos hacer una obra de arte como las de la ciudad de Harbin pero vamos a hacer un vaso de hielo.

MATERIALES

* Vaso plástico grande
* Vaso plástico pequeño
* Cinta adhesiva


¿CÓMO HACERLO?

Lo que vamos a hacer es colocar agua dentro del vaso grande, aproximadamente hasta la mitad. Después coloca el vaso pequeño dentro del grande, asegurándote de que queden a la misma altura. Si el agua rebosa, tienes que quitar un poco, si no lo hace, puedes agregar un poco más.
Por último, tienes que pegar ambos vasos con cinta adhesiva por arriba, con el fin de centrarlos.
Coloca todo en el congelador y espera algunas horas. Cuando se haya solidificado, tienes que sacar los vasos de plástico. El pequeño saldrá sin problema y para sacar el otro ponlo un poco debajo del grifo.
Una vez terminado de usar, puedes volver a guardarlo en el congelador si no se ha derretido por completo.

Recuerda que una ciudad de hielo puede ser muy bonita e incluso divertida pero no permanece porque termina siempre derritiéndose con el calor. De la misma manera, un corazón duro y frío como el hielo no permanece
para la vida eterna.